martes, 19 de mayo de 2009

DON ATILANO BARRERA

 

Por: Rigoberto Losoya Reyes

 

En esta ocasión, quiero comentar  la vida de don Atilano Barrera un revolucionario coahuilense quien sufrió la persecución del régimen de Porfirio Díaz por oponerse activamente a su gobierno a tal grado de que fue desterrado y encarcelado.

Un  personaje a quien la historia no le ha hecho justicia y solo lo recuerda de una manera lacónica, si bien es cierto, no figuró a nivel nacional, fue uno de los primeros que levantaron la voz para exigir justicia a un régimen en decadencia, a un régimen que castigaba duramente a todo aquel que se atreviera a criticar al gobierno.

Este atrevimiento ocasionó que sufriera el destierro en 1906, y de  1907 a 1909 estuvo recluido en la cárcel de la ciudad de Belén en la ciudad de México.

Este valiente revolucionario, nació en la población de Abasolo, Coahuila el 5 de octubre de 1871. Militó en las filas del Partido Liberal, opositor al gobierno de Porfirio Díaz.

se casó en 1894 y en 1896 se trasladó a la población de Allende, Coahuila donde se dedicó al comercio hasta el año de 1906, época en que empezó a tener correspondencia con los hermanos Flores Magón actividad que motivó que  el gobierno del Estado girara una orden de aprehensión acusándolo por el delito de rebelión. En esos días, el se encontraba en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, y cuando se enteró de su situación

Decidió refugiarse en   los Estados Unidos cruzando la frontera por Nuevo Laredo, Tamaulipas, mientras su casa de Allende fue saqueada por las autoridades encargadas de ejecutar la orden de aprehensión Se afirma que sacaron una yegua fina,  un pequeño lote de municiones  y otras mercancías que había en su establecimiento con el propósito de acabar con la única fuente de sus ingresos.

Al no encontrarlo, las autoridades enfurecidas, aprendieron al dependiente de su  Montepío, primo de don Atilano el que estuvo preso seis meses en la tristemente cárcel de Belén, en la ciudad de México, lugar donde se acostumbraba recluir a los presos políticos Después fueron aprehendidos don Ramón Barrera, Padre de Don Atilano, pero lograr escapar guiado por un intimo amigo y también se internó a los Estados Unidos de Norte América, precisamente a la población de Del Rió, Texas, donde finalmente se le reunió la familia. Involuntariamente todos fueron desterrados.

Tiempo después, cuando visitó la población de Eagle Pass, fue denunciado a las autoridades de Piedras Negras y estas buscaron la manera de comunicarse con el y con  la falsa promesa de resolver su situación legal lograron que  cruzara al lado mexicano,  pero inmediatamente fue aprehendido y enviado a la cárcel de Belén en  México, donde permaneció mas de tres años en unión de Juan José Arredondo y Andrés Prieto, estos dos últimos murieron dentro de la cárcel.

Se dice que le ofrecieron su libertad si les ayudaba en la campaña política del General Ramón Corral, Andrés y Juan José Garza Galán, hijos de exgobernador de Coahuila José Maria Garza Galán.

Don Atilano no acepto y permaneció en la cárcel tres años y once días.

Al salir de la Penitenciaria, se reunió con su familia y en 1910, cuando se inicio la revolución fue a San Antonio, Texas, para ponerse en contacto con don Francisco I. Madero y ofrecer sus servicios al movimiento revolucionario. Madero  lo comisionó para que insurreccionara el Distrito de Río Grande. Al iniciar sus actividades, en  Piedras Negras, uno que se decía su amigo, llamado Adolfo Valdés, lo denunció a las autoridades al mando de José Jiménez  quien lo detuvo y al intentar interrogarlo, se tuvo que comer el papel donde estaban escritos los nombres de los que lo secundaban.

Fue así como fue frustrado el primer intento revolucionario de la frontera de Coahuila, quizás este si hubiera dado mejores resultados que el que prometió don Catarino Benavides.

Estuvo recluido en la prisión de Piedras Negras, hasta el primero de junio de 1911, fecha en que Madero regresó a Piedras Negras y lo puso en libertad. Se afirma que Madero lo invitó a subir al automóvil, como muestra de agradecimiento pues la esposa de Barrera lo había ocultado en su casa de Eagle Pass, habiendo estado tres días  de donde lo saco Apolonio Barrera, primo de Atilano y poniéndolo  a Salvo.

En Septiembre de 1911, la suerte cambió para Atilano Barrera, fue electo Diputado al Congreso del Estado, durante el gobierno de don Venustiano Carranza.

Fue el Creador del Departamento de Catastro, así como del proyecto del ramal ferrocarrilero entre Allende y San Carlos y fue comisionado para que separara la Congregación de las Vacas del Municipio de Jiménez y levantara el acta de fundación de la Villa de Acuña, en su carácter de Presidente  del Congreso del Estado.

El 19 de febrero de 1913,  XXII Congreso Constitucional del Estado de Coahuila, asumió un papel importante en la historia del País pues emitió un Decreto para desconocer al General Victoriano Huerta en su carácter de Jefe del Poder Ejecutivo de la Nación  y en el mismo de otorgaron facultades extraordinarias al Ejecutivo del Estado en todos los ramos de la Administración Publica para que supriman los que crea convenientes y armar fuerzas para coadyuvar al sostenimiento del Orden Constitucional de la republica.

De igual forma se invito a los demás Estados a los Jefes de las fuerzas Federales, rurales y Auxiliares de la federación para que secundaran la actitud del Gobierno del Estado.

Este Decreto fue firmado por don Atilano Barrera en su carácter de Diputado Presidente y los Diputados J. Sánchez Herrera y Gabriel Calzada.

Posteriormente, Atilano barrera se adhirió al Plan de Guadalupe como Jefe de las Armas en Allende, Coahuila, posteriormente, participo en algunos hechos de armas como la toma de Monterrey a las ordenes de don Antonio I. Villarreal, de igual forma lo hizo en Tampico, Guerrero, Monclova, San Buenaventura, y Abasolo. Estos meritos militares le permitieron a que lo promovieran al grado de Coronel.

Posteriormente en 1914 fue designado Jefe de las Armas en Piedras Negras. Durante su estancia, llego a  esta población un Inspector de Aduanas llamado Jerónimo Elizondo para investigar un contrabando que estaba ocurriendo en esta aduana fronteriza.

Se tuvo conocimiento que se estaba pasando trigo mexicano para los Estados Unidos en carros de ferrocarril, declarando en su lugar la exportación de ladrillo. Se descubrió que algunos personajes importantes estaban participando en dicho ilícito, como el Administrador de la Aduana Enrique Preceda, Sebastián Carranza, sobrino de don Venustiano entre otros. El importe del contrabando ascendía a una cantidad muy importante. Durante estos días, la escasez de alimentos  era uno de los principales problemas en la región, por lo tanto, resultó detestable que algunos se aprovecharan de su posición en el gobierno para cometer estos actos de corrupción.

El Inspector Elizondo se vio precisado a solicitar el apoyo del Jefe de las Armas quien era don Atilano Barrera, quien honorablemente prefirió hacer cumplir la ley que permitir la impunidad para los influyentes personajes acusados.  Aprendió a Enrique Breceda, hermano del Jefe del estado Mayor de don Venustiano Carranza quien al tener conocimiento abogo por su hermano y ordeno su inmediata libertad sin averiguar y lo restituyera en su cargo. Preceda al quedar libre, se inmediatamente a Veracruz  para entrevistarse con don Venustiano carranza e intrigo en contra de Atilano Barrera diciendo que se había volteado con Francisco Villa.

El Primer Jefe creyó esta versión  y ordeno el cambio en la Jefatura de de las Armas  en Piedras Negras; pero Atilano Barrera se negó a entregar el puesto a Sebastián Carranza. Sospechando que se encontraba en peligro, fue a ver a su familia en Del Río, Texas y al regresar por la Villa de Acuña, el sobrino de Don Venustiano Carranza lo aprehendió y le exigía la devolución del expediente formado con motivo del contrabando de trigo en Piedras Negras.  Sus argumentos no el valieron y fue incomunicado y torturado y al no obtener ningún resultado después de tres días, lo sacaron de la cárcel y fue llevado a un paraje solitario conocido como La Mezquitoza” y lo pasaron por las armas el día 12 de abril de 1915.

 

* Conferencia dictada el día 3 de marzo del 2006 en el vestíbulo de la Casa de la Cultura de Piedras Negras, Coahuila.

 

 

 

 

Bibliografía:

Berruelo González, Arturo; Diccionario Biográfico de Coahuila; Editado por el Gobierno del Estado de Coahuila.1999

Herrán Canales; Narraciones Monográficas de Ciudad Acuña; Cía. Editora Fronteriza, S.A. ;Acuña, Coahuila, 1962.

De  la Cruz Gamboa, Alfredo; Coahuilenses en la Construcción y Defensa de la Patria; R. Ayuntamiento de Torreón, Edit. Del Norte Mexicano, 1991.

 

viernes, 8 de mayo de 2009

LA NUEVA VILLA DE HERRERA

 

Por: Lic. Rigoberto Losoya Reyes

 

 

Los datos relativos a la fundación de Piedras Negras, se lo debemos al destacado historiador maestro Ildefonso Villarello Vélez cuya investigación fue publicada en el número uno de la Revista Casa de Coahuila que fue editada en la Ciudad de México el 15 de noviembre de 1961.  En dicho trabajo, se cita que el Subinspector, Juan Manuel Maldonado, llevó a  cabo las diligencias necesarias para dar establecimiento y organización a un grupo de ciudadanos, que así se lo pidieron, en la visita que dicho militar efectuó  a este lugar el 15 de junio de 1850.  De estos  acontecimientos dio cuenta el teniente coronel  al inspector general don Antonio María Jáuregui, en una comunicación del día 22 del mismo mes de junio.

 El acta de fundación dice textualmente: “En el paso de Piedras Negras por la derecha del Rio Bravo en el estado de Coahuila, a los 15 días del mes de junio de 1850,-Yo C. Andrés García, Secretario nombrado interinamente para desempeñar  en este acto, doy fe: Que hallándose en asuntos del servicio en la nueva población establecida en este punto, el señor coronel don Juan Manuel Maldonado, Subinspector de las Colonias Militares de Oriente y Jefe Político Subalterno de ellas, se le presentaron todos los ciudadanos que constan en la adjunta lista, presididos por Andrés Zapata, Gaspar Salazar y Antonio Ramírez, y manifestaron a su Señoría lo siguiente: “Que habiendo formado en el punto arriba dicho, frente al nuevo establecimiento del Fuerte Duncan Texas, una nueva población, construyendo casas y abriendo sus labores sobre la margen expresada del Bravo, bajo la protección del señor Jefe Político del Departamento, don José María de la Garza, ocurrieron por su conducto al Supremo Gobierno del Estado, pidiendo se les cediera establecer una nueva población con el titulo de nueva Villa de Herrera, sujetándose a las obligaciones y cargos concejiles correspondientes. Que de la misma manera pidieron nombrara de entre ellos mismos un alcalde, que conociera de sus demandas en juicios civiles y criminales, sujeto a la jurisdicción que les designara y que les sirviera de conducto en sus relaciones con el  Estado, mediante a que siendo este un punto comercial expuesto a muchos desordenes por la concurrencia de nacionales y extranjeros, exigía que hubiera en él una autoridad que hiciera  a todos respetar las leyes de México y arreglara un orden que no existía aquí, pero que habiendo quedado sin efecto sus solicitudes, progresó más el desorden con haber cesado en sus funciones la Jefatura Política y retirándoseles la protección que les daba el resguardo de la  Aduana Fronteriza de Rio Grande, encontrándose así peor estado; pues no dependiendo de ninguna jurisdicción es  sobre manera muy difícil  y comprometida la situación que actualmente guardan. Que por tales motivos y entre tanto el Supremo Gobierno resuelve sus pretensiones, suplicaban al Señor Sub-inspector  se sirviera acordarles su protección, ofreciéndole sujetarse a sus ordenes bajo las reglas internas que tuviera a bien él darles. “En consecuencia el referido señor Sub-inspector les manifestó que desde luego se haría cargo de la nueva Villa de Herrera, reconociéndola como una de las nuevas colonias que están a su cargo, dando cuenta al Supremo Gobierno de esta  providencia, hija de las circunstancias, y de lo demás que ocurriera en ella. A continuación, dispuso su Señoría que a pluralidad de votos nombraran alcalde que se entendiera con sus asuntos gubernativos y judiciales y un síndico personero que le ayudase en la economía interior de la precitada Villa, según las instrucciones que les daría; quedando nombrados para estos encargos don Luciano de  la Cerda y don Antonio Arredondo. Y habiendo aprovechado este nombramiento, manifestó de nuevo a, los habitantes de la  nueva Villa de Herrera, que entre tanto se resolvían sus pretensiones, una fuerza militar cuidaría del punto en que se hallan y que el señor Inspector General don Antonio María Jáuregui, a quien daría cuenta con esta acta, determinaría lo que creyera más de justicia, firmando para debida constancia con dicho señor los tres individuos que lo supieron y representaron este pueblo, por ante mí,  el infrascrito secretario, de que doy fe. Dionisio Meade, Hilario Vara, José María Rodríguez y Valdés, Juan Manuel Maldonado, Andrés García, Secretario.”

A dicha acta de fundación, se agregó una lista de los fundadores civiles de la Villa de Herrera, cuyos nombres son los siguientes:

Andrés Zapata, Hilario Vara, Gaspar Salazar, Matías Salazar, E. Smothrurik, Jesús Ramón, José María Rodríguez 1º. ,  Antonio Ramírez, José María Rodríguez 2º. , José María Flores, Pedro Herrera, Eduardo More, Pedro Faunes, Juan Bautista de Upai,  David Faunes, Nazario González, Dionisio González, Timoteo González, Marcelino López, Manuel Amador, Manuel (a) el Herrero, Antonio Arredondo, Francisco Martínez 1º..., Juan Jiménez, Francisco Jiménez, José González, Victoriano Fuentes, Manuel Fuentes, Pablo Fuentes, Juan Flores, Lorenzo  Patiño, Juan Barrera, y  Juan Valdés.

Debe citarse que estos vecinos ya se encontraban en el paso de Piedras Negras desde los primeros días de abril del mismo año bajo la protección  del Jefe Político. Esta fundación civil finalmente no se autorizó , pues el 14 de agosto del mismo año, la Comandancia General de las Colonias Militares de Oriente, determinó  en su lugar establecer una colonia militar con el nombre Colonia Militar de Guerrero. Se dispuso que se midieran  ocho sitios de ganado mayor  y de declaró formalmente establecida la colonia militar el 14 de agosto del mismo año. Un mes después, el Subinspector Maldonado informaba al Inspector General, de haberse levantado las primeras construcciones y con fecha 7 de noviembre, se levantó un plano del terreno correspondiente a la nueva colonia militar.

 

En suma, nuestra ciudad de Piedras Negras, tuvo dos fundaciones: una civil denominada

¨ Villa de Herrera¨  y la segunda de carácter  militar,  fundada  el 14 de agosto de 1850, aunque sin embargo, conmemoramos la primera fecha.

 

Bibliografía:  

 

La Fundación de Piedras Negras, Coahuila. Ildefonso Villarrello; Colección: Nuestra Historia,  No. 1, impreso por  el Instituto Municipal de Cultura, Casa de la Cultura. 2004. Págs. 16 y 17

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 16 de abril de 2009


   Boletín Municipal de 1945

...rescate de un fragmento de la historia de Piedras Negras

Por: Lic. Rigoberto Losoya Reyes

 Gracias a  un Boletín Municipal  que data del mes de  diciembre de 1945,  se ha logrado por así decirlo, el rescate de un fragmento de la   historia de Piedras Negras.  Este raro  ejemplar contiene información que resulta muy valiosa  para nuestro acervo histórico, pues a manera de Informe, se reseña todas las  actividades realizadas  durante  la gestión pública del licenciado  Cesar Augusto Valdés Hernández,  (ver foto) Presidente Municipal durante el trienio que comprendió del 1º.  de enero de 1943 al 31 de diciembre de 1945.  El licenciado Valdés,  se caracterizó por ser un funcionario incansable en su quehacer público, pues se propuso dotar   de una nueva “imagen urbana”   a la población de Piedras Negras,  acorde al pujante progreso de aquella época. El esfuerzo aplicado y objetivos logrados sólo fue posible con el apoyo que recibió del entonces Presidente de la República,  General de División Manuel Ávila Camacho y el Gobernador de Coahuila, General de División Benecio López Padilla,   quienes autorizaron los diferentes proyectos encaminados a  mejorar principalmente las condiciones de infraestructura de la ciudad. El   Ayuntamiento Constitucional  se integraba únicamente con    tres Regidores:  Juan Peters,  Ramón Vela G. y Víctor M. Bosque Treviño. Por otra parte,  como   colaboradores del Alcalde, sobresalieron los distinguidos ciudadanos:  Baltasar López P.,      quien fungió como Secretario del Ayuntamiento,  Carlos Ainslie R., como Tesorero, Dr. Rodrigo Andalón C., como Director del Hospital Civil,    Agustín G. Álvarez,  como Jefe del Departamento de Obras Públicas, José Trinidad Santana  como Comandante de Policía, José H. Sáenz como Presidente de la Junta Municipal de Conciliación, Santiago E. Treviño como Supervisor Especial del recién creado Departamento Municipal de Bomberos. También colaboró don Víctor Bosque Treviño en la Junta de Alfabetización. Durante esta administración municipal,   la pavimentación   de las principales calles  fue el punto de partida  de múltiples proyectos que se llevaron a cabo y que en su conjunto, significaron una transformación urbana digna de elogiar. Otro de los proyectos que se propuso el Presidente Municipal fue la reconstrucción  de varias escuelas primarias, de las que se citan:  “José María Morelos”“Ignacio Zaragoza”“Miguel Hidalgo” y la escuela para niñas “Benito Juárez”, con un costo total de setenta y cinco mil pesos,  y de manera muy especial,  la  antigua escuela “Modelo” que requirió una fuerte inversión de 80 mil pesos.  El  Boletín Municipal,   resalta que el embanquetado del  boulevard ¨Venustiano Carranza¨  le otorgó  un realce extraordinario a una de  las  principales calles de la localidad ,  con una inversión  de 15  mil  pesos. En materia de  servicios de salud, se  logró el  proyecto del  Hospital de la Ciudad que fue  una  con un costo de 125 mil pesos  cantidad  que se logró reunir con la aportación de la Secretaria de Salubridad y Asistencia Pública, el municipio  de Piedras Negras y las generosas aportaciones de la iniciativa privada. El Palacio Municipal,  construido a  finales del siglo XIX , también fue objeto de  reparaciones en su interior y rehabilitación de su fachada   estilo francés   con una inversión de 35 mil pesos. (Lamentablemente, este hermoso edificio porfiriano ,  posteriormente fue derrumbado a iniciativa de don Antonio J. Bermúdez, quien fuera Director del  Programa Nacional Fronterizo durante el gobierno del  Lic. Adolfo López Mateos.) El crecimiento de la ciudad presentó una problemática  económica y social que requirió  reglamentar todo una serie de actividades económicas por lo que,  con la oportunidad debida,  fueron turnadas  y aprobadas las leyes y reglamentos que  hacían falta y que permitieron al Ayuntamiento ser más eficiente en sus relaciones fiscales con los ciudadanos. La necesidad de contar con un mercado municipal  para dar servicio a la población, motivó concretar  la construcción del Mercado “Ignacio R. Zaragoza” con locales e instalaciones sanitarias adecuadas a las necesidades  planteadas por los locatarios. En la Congregación de la Villa de Fuente la Junta de Mejoras Materiales de este lugar, integrada por los señores Ing. Ignacio de la Torre,  Jesús Valadés, Conrado Ceniceros, Juan Sandoval y otros vecinos,  se organizaron para emprender varios proyectos, entre los cuales se pueden citar, la instalación  de una línea telefónica con una extensión  de cuatro kilómetros para comunicar Piedras Negras con Villa de Fuente.

También, se remodeló el kiosco de la plaza principal, se construyeron bancas de granito para la misma, se mando elaborar  la nomenclatura de las calles que mucha falta hacia, se habilitó  con tubería de asbesto y cemento, la mayoría de los acueductos y  pozos de agua. Se acondicionó el Juzgado Auxiliar. Se hicieron trabajos  en los canales de riego para beneficiar las tierras de la  Sociedad Agrícolas de Villa de Fuente y Progreso Agricultora de Piedras  Negras. Los  ingenieros  Ignacio de la Torre y Raúl Reyes Aguirre fueron quienes lograron   otro de los  proyectos que contribuyeron al progreso de la Villa de Fuente, que consistió precisamente en dotar la infraestructura necesaria para contar con energía eléctrica y alumbrado público    a este sector de la ciudad.

En la década de los cuarenta, algunas colonias alejadas del centro de la ciudad aún se encontraban rezagadas en cuanto al  servicio de agua potable y drenaje, por lo que algunos habitantes estaban haciendo uso de agua contaminada extraída de norias , por lo que el  Ayuntamiento a través de la Junta de Aguas y Saneamiento de la ciudad a cargo de don José Ma. Almada Becerra y de algunos vecinos interesados  se dotó de este servicio a las colonias Morelos, Bravo, Francisco I. Madero, Roma que recién comenzaba  a urbanizarse y se encontraba en gestión la Colonia Bella Vista. (Buena Vista). Como muestra de las excelentes relaciones que supo cultivar el Lic. Cesar Valdés con el Gobierno Federal y Estatal, se pueden citar  dos entrevistas,  una en 1944 y otra en 1945 con el  Presidente de la República Manuel Ávila Camacho y otra con  el Secretario de Salubridad y Asistencia, en ellas  planteó los pormenores de sus proyectos encaminados a mejorar la imagen urbana y dotar de los principales servicios básicos a  la ciudad de Piedras Negras que por ser una localidad fronteriza merecía una mayor atención. En virtud de que Piedras Negras no contaba con un cuerpo  de bomberos,  don Santiago E. Treviño  presentó  a la  Cámara de Comercio de la localidad,  una iniciativa para  reunir  fondos y comprar un equipo moderno contra incendios. Dicho proyecto se recibió con gran entusiasmo  y se procedió a nombrar  un Comité que se denominó “Pro-Apagadora” y que lo integraban  Francisco N. García, Generoso Montemayor,  Santiago E. Treviño, Ramón Purón, Isidro Viguera, Santiago Riddle y Proceso Barrera, finalmente, el 11 de mayo de 1943 fue comprada la primera maquina extinguidora de incendios, pero como no se contaba con un  lugar apropiado para su cuidado y mantenimiento, el Ayuntamiento se hace cargo de los gastos pagando el sueldo del  Jefe de Bomberos, los combustibles para la maquina , luz, agua y gas. El señor don Onésimo Elizondo tuvo la gentileza de facilitar gratuitamente un local frente a la plaza de los Héroes, en donde se instaló por primera vez el Departamento de Bomberos. Comprendiendo el licenciado Cesar A. Valdés  que era imprescindible contar con un local propio, ordena la construcción de un edificio con las instalaciones adecuadas.  El Comandante del Cuerpo de Bomberos Francisco Muñoz Dávila contaba con dos maquinistas y 35 bomberos voluntarios. La inversión total para la compra del equipo  se obtuvo a través de donativos de los ciudadanos. En junio de1943,  el Gobernador del Estado,    visitó nuestra población  con el propósito de conocer  las necesidades más urgentes  de la población, y prometió todo el apoyo necesario para consolidar la reciente administración municipal. Esta visita fue muy apreciada por la población. En materia de Seguridad Publica, a cargo del Comandante Trinidad Santana.se realizaron trabajos de remodelación en la  Comandancia y Alcaldía Municipal,  con el objeto de mejorar las condiciones de los hombres y mujeres que se encontraban presos. Se aumentó el personal del cuerpo de policía para cubrir el servicio de seguridad nocturna en las colonias. Los policías recibían un sueldo mensual de 100 pesos y se les proporcionaba además dos uniformes para el uso diario y los gastos  personales de calzado y servicio de peluquería.  El servicio médico se les proporcionaba en el Hospital General en forma gratuita. Se logró adquirir una camioneta para servicios de seguridad y servicio medico.

En materia fiscal,  la preocupación fundamental que guió a la Administración Municipal , consistió en emprender una campaña de concientización ciudadana  para cumplir con las obligaciones fiscales y  normalizar los ingresos, de tal forma que permita  no aumentar la calificación contributiva y se logró que la mayoría de los contribuyentes cumplieran con su carga fiscal. Como se puede apreciar, en aquella época,   las nuevas necesidades de este puerto fronterizo, provocó la creación de tres departamentos: Obras Publicas,  Bomberos y el de Servicios Médicos y Asistenciales. Fuera de la actividad comercial de la ciudad, el municipio no contaba con industria alguna con excepción de la fundición ¨La  Consolidada, S.A. ¨ donde trabajaban 175 obreros, el municipio carecía  de actividad ganadera y la agricultura era incipiente. El turismo era eventual  y solo beneficiaba a determinados sectores. El nuevo   Departamento Municipal de Obras Públicas  impulsa la mejora de los paseos públicos  y la instalación de arbotantes  en la calle que ahora se conoce como Avenida  Carranza, también  se instalaron bancas de granito  en la Plaza Principal con la cooperación de comerciantes y particulares,  y se embelleció el kiosco. En materia de limpieza pública, se adquirió el primer  camión para regularizar el servicio de recolección de la  basura. Se dotó de “carritos de mano” a los trabajadores para la limpieza de la ciudad. Se instalaron tambos  de basura en las principales calles de la ciudad con la cooperación del club de Leones de Piedras Negras. En suma, todos los sectores de la ciudad se ¨contagiaron¨ del entusiasmo por  presentar una nueva  imagen urbana del primer cuadro de la ciudad. El atentado que sufrió el Presidente de la República,  en abril de 1944,  provocó una enérgica protesta, tanto de la autoridad municipal  y del pueblo de Piedras Negras quienes  se  manifestaron  públicamente su apoyo  al primer mandatario de la nación. Más de siete mil personas desfilaron  por las principales calles de la ciudad, con pancartas,  en dicho mitin,  el Lic. Cesar A Valdés ,  tomó la palabra para patentizar  al pueblo su adhesión. Al esfuerzo del gobierno municipal, se sumó  la iniciativa privada , por ejemplo la Empresa Rodríguez,  propietaria del antiguo Teatro Acuña construyó el cine  ¨Rodríguez¨ con un costo de  ochocientos mil  pesos, con un cupo para tres mil personas. El edificio de este cine es ocupado en la actualidad por la empresa Electra, por la calle Allende. El empresario Pedro Perret también construyó un cine al aire libre, denominado  “Cinelandia” con una inversión de cincuenta mil pesos para funciones nocturnas. Este edificio fue remodelado y se construyeron locales comerciales. Se encuentra frente a la plaza principal por la calle Matamoros.   Para atender la  actividad  ganadera de la región norte del estado, principalmente en ganado de exportación, el señor don Alberto E. Múzquiz construyó una estación cuarentenaria con amplios corrales y baños antigarrapaticidas con un costo de ochenta mil pesos. Estas instalaciones ya no existen fueron demolidas para dar paso a la construcción del Puente Internacional número 2