martes, 19 de mayo de 2009

DON ATILANO BARRERA

 

Por: Rigoberto Losoya Reyes

 

En esta ocasión, quiero comentar  la vida de don Atilano Barrera un revolucionario coahuilense quien sufrió la persecución del régimen de Porfirio Díaz por oponerse activamente a su gobierno a tal grado de que fue desterrado y encarcelado.

Un  personaje a quien la historia no le ha hecho justicia y solo lo recuerda de una manera lacónica, si bien es cierto, no figuró a nivel nacional, fue uno de los primeros que levantaron la voz para exigir justicia a un régimen en decadencia, a un régimen que castigaba duramente a todo aquel que se atreviera a criticar al gobierno.

Este atrevimiento ocasionó que sufriera el destierro en 1906, y de  1907 a 1909 estuvo recluido en la cárcel de la ciudad de Belén en la ciudad de México.

Este valiente revolucionario, nació en la población de Abasolo, Coahuila el 5 de octubre de 1871. Militó en las filas del Partido Liberal, opositor al gobierno de Porfirio Díaz.

se casó en 1894 y en 1896 se trasladó a la población de Allende, Coahuila donde se dedicó al comercio hasta el año de 1906, época en que empezó a tener correspondencia con los hermanos Flores Magón actividad que motivó que  el gobierno del Estado girara una orden de aprehensión acusándolo por el delito de rebelión. En esos días, el se encontraba en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, y cuando se enteró de su situación

Decidió refugiarse en   los Estados Unidos cruzando la frontera por Nuevo Laredo, Tamaulipas, mientras su casa de Allende fue saqueada por las autoridades encargadas de ejecutar la orden de aprehensión Se afirma que sacaron una yegua fina,  un pequeño lote de municiones  y otras mercancías que había en su establecimiento con el propósito de acabar con la única fuente de sus ingresos.

Al no encontrarlo, las autoridades enfurecidas, aprendieron al dependiente de su  Montepío, primo de don Atilano el que estuvo preso seis meses en la tristemente cárcel de Belén, en la ciudad de México, lugar donde se acostumbraba recluir a los presos políticos Después fueron aprehendidos don Ramón Barrera, Padre de Don Atilano, pero lograr escapar guiado por un intimo amigo y también se internó a los Estados Unidos de Norte América, precisamente a la población de Del Rió, Texas, donde finalmente se le reunió la familia. Involuntariamente todos fueron desterrados.

Tiempo después, cuando visitó la población de Eagle Pass, fue denunciado a las autoridades de Piedras Negras y estas buscaron la manera de comunicarse con el y con  la falsa promesa de resolver su situación legal lograron que  cruzara al lado mexicano,  pero inmediatamente fue aprehendido y enviado a la cárcel de Belén en  México, donde permaneció mas de tres años en unión de Juan José Arredondo y Andrés Prieto, estos dos últimos murieron dentro de la cárcel.

Se dice que le ofrecieron su libertad si les ayudaba en la campaña política del General Ramón Corral, Andrés y Juan José Garza Galán, hijos de exgobernador de Coahuila José Maria Garza Galán.

Don Atilano no acepto y permaneció en la cárcel tres años y once días.

Al salir de la Penitenciaria, se reunió con su familia y en 1910, cuando se inicio la revolución fue a San Antonio, Texas, para ponerse en contacto con don Francisco I. Madero y ofrecer sus servicios al movimiento revolucionario. Madero  lo comisionó para que insurreccionara el Distrito de Río Grande. Al iniciar sus actividades, en  Piedras Negras, uno que se decía su amigo, llamado Adolfo Valdés, lo denunció a las autoridades al mando de José Jiménez  quien lo detuvo y al intentar interrogarlo, se tuvo que comer el papel donde estaban escritos los nombres de los que lo secundaban.

Fue así como fue frustrado el primer intento revolucionario de la frontera de Coahuila, quizás este si hubiera dado mejores resultados que el que prometió don Catarino Benavides.

Estuvo recluido en la prisión de Piedras Negras, hasta el primero de junio de 1911, fecha en que Madero regresó a Piedras Negras y lo puso en libertad. Se afirma que Madero lo invitó a subir al automóvil, como muestra de agradecimiento pues la esposa de Barrera lo había ocultado en su casa de Eagle Pass, habiendo estado tres días  de donde lo saco Apolonio Barrera, primo de Atilano y poniéndolo  a Salvo.

En Septiembre de 1911, la suerte cambió para Atilano Barrera, fue electo Diputado al Congreso del Estado, durante el gobierno de don Venustiano Carranza.

Fue el Creador del Departamento de Catastro, así como del proyecto del ramal ferrocarrilero entre Allende y San Carlos y fue comisionado para que separara la Congregación de las Vacas del Municipio de Jiménez y levantara el acta de fundación de la Villa de Acuña, en su carácter de Presidente  del Congreso del Estado.

El 19 de febrero de 1913,  XXII Congreso Constitucional del Estado de Coahuila, asumió un papel importante en la historia del País pues emitió un Decreto para desconocer al General Victoriano Huerta en su carácter de Jefe del Poder Ejecutivo de la Nación  y en el mismo de otorgaron facultades extraordinarias al Ejecutivo del Estado en todos los ramos de la Administración Publica para que supriman los que crea convenientes y armar fuerzas para coadyuvar al sostenimiento del Orden Constitucional de la republica.

De igual forma se invito a los demás Estados a los Jefes de las fuerzas Federales, rurales y Auxiliares de la federación para que secundaran la actitud del Gobierno del Estado.

Este Decreto fue firmado por don Atilano Barrera en su carácter de Diputado Presidente y los Diputados J. Sánchez Herrera y Gabriel Calzada.

Posteriormente, Atilano barrera se adhirió al Plan de Guadalupe como Jefe de las Armas en Allende, Coahuila, posteriormente, participo en algunos hechos de armas como la toma de Monterrey a las ordenes de don Antonio I. Villarreal, de igual forma lo hizo en Tampico, Guerrero, Monclova, San Buenaventura, y Abasolo. Estos meritos militares le permitieron a que lo promovieran al grado de Coronel.

Posteriormente en 1914 fue designado Jefe de las Armas en Piedras Negras. Durante su estancia, llego a  esta población un Inspector de Aduanas llamado Jerónimo Elizondo para investigar un contrabando que estaba ocurriendo en esta aduana fronteriza.

Se tuvo conocimiento que se estaba pasando trigo mexicano para los Estados Unidos en carros de ferrocarril, declarando en su lugar la exportación de ladrillo. Se descubrió que algunos personajes importantes estaban participando en dicho ilícito, como el Administrador de la Aduana Enrique Preceda, Sebastián Carranza, sobrino de don Venustiano entre otros. El importe del contrabando ascendía a una cantidad muy importante. Durante estos días, la escasez de alimentos  era uno de los principales problemas en la región, por lo tanto, resultó detestable que algunos se aprovecharan de su posición en el gobierno para cometer estos actos de corrupción.

El Inspector Elizondo se vio precisado a solicitar el apoyo del Jefe de las Armas quien era don Atilano Barrera, quien honorablemente prefirió hacer cumplir la ley que permitir la impunidad para los influyentes personajes acusados.  Aprendió a Enrique Breceda, hermano del Jefe del estado Mayor de don Venustiano Carranza quien al tener conocimiento abogo por su hermano y ordeno su inmediata libertad sin averiguar y lo restituyera en su cargo. Preceda al quedar libre, se inmediatamente a Veracruz  para entrevistarse con don Venustiano carranza e intrigo en contra de Atilano Barrera diciendo que se había volteado con Francisco Villa.

El Primer Jefe creyó esta versión  y ordeno el cambio en la Jefatura de de las Armas  en Piedras Negras; pero Atilano Barrera se negó a entregar el puesto a Sebastián Carranza. Sospechando que se encontraba en peligro, fue a ver a su familia en Del Río, Texas y al regresar por la Villa de Acuña, el sobrino de Don Venustiano Carranza lo aprehendió y le exigía la devolución del expediente formado con motivo del contrabando de trigo en Piedras Negras.  Sus argumentos no el valieron y fue incomunicado y torturado y al no obtener ningún resultado después de tres días, lo sacaron de la cárcel y fue llevado a un paraje solitario conocido como La Mezquitoza” y lo pasaron por las armas el día 12 de abril de 1915.

 

* Conferencia dictada el día 3 de marzo del 2006 en el vestíbulo de la Casa de la Cultura de Piedras Negras, Coahuila.

 

 

 

 

Bibliografía:

Berruelo González, Arturo; Diccionario Biográfico de Coahuila; Editado por el Gobierno del Estado de Coahuila.1999

Herrán Canales; Narraciones Monográficas de Ciudad Acuña; Cía. Editora Fronteriza, S.A. ;Acuña, Coahuila, 1962.

De  la Cruz Gamboa, Alfredo; Coahuilenses en la Construcción y Defensa de la Patria; R. Ayuntamiento de Torreón, Edit. Del Norte Mexicano, 1991.

 

viernes, 8 de mayo de 2009

LA NUEVA VILLA DE HERRERA

 

Por: Lic. Rigoberto Losoya Reyes

 

 

Los datos relativos a la fundación de Piedras Negras, se lo debemos al destacado historiador maestro Ildefonso Villarello Vélez cuya investigación fue publicada en el número uno de la Revista Casa de Coahuila que fue editada en la Ciudad de México el 15 de noviembre de 1961.  En dicho trabajo, se cita que el Subinspector, Juan Manuel Maldonado, llevó a  cabo las diligencias necesarias para dar establecimiento y organización a un grupo de ciudadanos, que así se lo pidieron, en la visita que dicho militar efectuó  a este lugar el 15 de junio de 1850.  De estos  acontecimientos dio cuenta el teniente coronel  al inspector general don Antonio María Jáuregui, en una comunicación del día 22 del mismo mes de junio.

 El acta de fundación dice textualmente: “En el paso de Piedras Negras por la derecha del Rio Bravo en el estado de Coahuila, a los 15 días del mes de junio de 1850,-Yo C. Andrés García, Secretario nombrado interinamente para desempeñar  en este acto, doy fe: Que hallándose en asuntos del servicio en la nueva población establecida en este punto, el señor coronel don Juan Manuel Maldonado, Subinspector de las Colonias Militares de Oriente y Jefe Político Subalterno de ellas, se le presentaron todos los ciudadanos que constan en la adjunta lista, presididos por Andrés Zapata, Gaspar Salazar y Antonio Ramírez, y manifestaron a su Señoría lo siguiente: “Que habiendo formado en el punto arriba dicho, frente al nuevo establecimiento del Fuerte Duncan Texas, una nueva población, construyendo casas y abriendo sus labores sobre la margen expresada del Bravo, bajo la protección del señor Jefe Político del Departamento, don José María de la Garza, ocurrieron por su conducto al Supremo Gobierno del Estado, pidiendo se les cediera establecer una nueva población con el titulo de nueva Villa de Herrera, sujetándose a las obligaciones y cargos concejiles correspondientes. Que de la misma manera pidieron nombrara de entre ellos mismos un alcalde, que conociera de sus demandas en juicios civiles y criminales, sujeto a la jurisdicción que les designara y que les sirviera de conducto en sus relaciones con el  Estado, mediante a que siendo este un punto comercial expuesto a muchos desordenes por la concurrencia de nacionales y extranjeros, exigía que hubiera en él una autoridad que hiciera  a todos respetar las leyes de México y arreglara un orden que no existía aquí, pero que habiendo quedado sin efecto sus solicitudes, progresó más el desorden con haber cesado en sus funciones la Jefatura Política y retirándoseles la protección que les daba el resguardo de la  Aduana Fronteriza de Rio Grande, encontrándose así peor estado; pues no dependiendo de ninguna jurisdicción es  sobre manera muy difícil  y comprometida la situación que actualmente guardan. Que por tales motivos y entre tanto el Supremo Gobierno resuelve sus pretensiones, suplicaban al Señor Sub-inspector  se sirviera acordarles su protección, ofreciéndole sujetarse a sus ordenes bajo las reglas internas que tuviera a bien él darles. “En consecuencia el referido señor Sub-inspector les manifestó que desde luego se haría cargo de la nueva Villa de Herrera, reconociéndola como una de las nuevas colonias que están a su cargo, dando cuenta al Supremo Gobierno de esta  providencia, hija de las circunstancias, y de lo demás que ocurriera en ella. A continuación, dispuso su Señoría que a pluralidad de votos nombraran alcalde que se entendiera con sus asuntos gubernativos y judiciales y un síndico personero que le ayudase en la economía interior de la precitada Villa, según las instrucciones que les daría; quedando nombrados para estos encargos don Luciano de  la Cerda y don Antonio Arredondo. Y habiendo aprovechado este nombramiento, manifestó de nuevo a, los habitantes de la  nueva Villa de Herrera, que entre tanto se resolvían sus pretensiones, una fuerza militar cuidaría del punto en que se hallan y que el señor Inspector General don Antonio María Jáuregui, a quien daría cuenta con esta acta, determinaría lo que creyera más de justicia, firmando para debida constancia con dicho señor los tres individuos que lo supieron y representaron este pueblo, por ante mí,  el infrascrito secretario, de que doy fe. Dionisio Meade, Hilario Vara, José María Rodríguez y Valdés, Juan Manuel Maldonado, Andrés García, Secretario.”

A dicha acta de fundación, se agregó una lista de los fundadores civiles de la Villa de Herrera, cuyos nombres son los siguientes:

Andrés Zapata, Hilario Vara, Gaspar Salazar, Matías Salazar, E. Smothrurik, Jesús Ramón, José María Rodríguez 1º. ,  Antonio Ramírez, José María Rodríguez 2º. , José María Flores, Pedro Herrera, Eduardo More, Pedro Faunes, Juan Bautista de Upai,  David Faunes, Nazario González, Dionisio González, Timoteo González, Marcelino López, Manuel Amador, Manuel (a) el Herrero, Antonio Arredondo, Francisco Martínez 1º..., Juan Jiménez, Francisco Jiménez, José González, Victoriano Fuentes, Manuel Fuentes, Pablo Fuentes, Juan Flores, Lorenzo  Patiño, Juan Barrera, y  Juan Valdés.

Debe citarse que estos vecinos ya se encontraban en el paso de Piedras Negras desde los primeros días de abril del mismo año bajo la protección  del Jefe Político. Esta fundación civil finalmente no se autorizó , pues el 14 de agosto del mismo año, la Comandancia General de las Colonias Militares de Oriente, determinó  en su lugar establecer una colonia militar con el nombre Colonia Militar de Guerrero. Se dispuso que se midieran  ocho sitios de ganado mayor  y de declaró formalmente establecida la colonia militar el 14 de agosto del mismo año. Un mes después, el Subinspector Maldonado informaba al Inspector General, de haberse levantado las primeras construcciones y con fecha 7 de noviembre, se levantó un plano del terreno correspondiente a la nueva colonia militar.

 

En suma, nuestra ciudad de Piedras Negras, tuvo dos fundaciones: una civil denominada

¨ Villa de Herrera¨  y la segunda de carácter  militar,  fundada  el 14 de agosto de 1850, aunque sin embargo, conmemoramos la primera fecha.

 

Bibliografía:  

 

La Fundación de Piedras Negras, Coahuila. Ildefonso Villarrello; Colección: Nuestra Historia,  No. 1, impreso por  el Instituto Municipal de Cultura, Casa de la Cultura. 2004. Págs. 16 y 17